06 febrero, 2014

EXPORTACIONES VS. CONSUMO INTERNO E INVERSION: LUCHA CONTRA EL CRECIMIENTO

El sector exterior español retoma sus malas viejas costumbres


He leido con preocupación estos últimos días algunas noticias que empiezan a retirar el velo que escondía hasta ahora el valor real de nuestras exportaciones. No es casual que tan pronto empiezan a haber síntomas de recuperación económica nuestra balanza comercial enseñe su verdadera cara.

Esa "vuelta a la normalidad" pre-crisis incluye un importante deficit comercial y un nivel de exportaciones más bien mediocre; lejos de la potencia exportadora que algunos nos quieren hacer creer que somos.

exportaciones, importaciones




El Confidencial titulaba a finales de noviembre pasado que "El sector exterior resta crecimiento económico por primera vez desde la crisis" Nada más y nada menos. La gran locomotora que se supone mejorará nuestra situación económica, no sólo no lo hará, sino que ya empieza a ser un pesado vagón de cola. La razón es simple: somos importadores natos. 

Tan pronto repunta el consumo interno nuestras compras en el exterior se elevan; y lo hacen con crecimientos muy superiores a nuestras exportaciones. El resultado siendo que ambas fuerzas se contrarrestran y nos impiden crecer. Primera bofetada.

La segunda nos la llevamos en el otro cachete. No me refiero a que tenga un efecto de compensación, sino que nos muestra que la otra cara de la moneda es por lo menos igual de fea.

"El falso mito de la exportaciones españolas" publicado en el diario Público hace unos días pone en evidencia nuestra tan cacareada, y súbitamente alcanzada, competitividad internacional. Además de confirmar nuestra tendencia a comprar más fuera de lo que vendemos su autor desmiente la capacidad de nuestras exportaciones de bienes para aumentar nuestro PIB. Peor aún, varios índices vienen a corroborar que nuestra competitividad se ha ganado mayoritariamente recortando márgenes empresariales y salariales.

Más allá de que te creas estos índices, lo cierto es que nuestra formación y educación, niveles de inversión en I+D, financiación o cualquier otro factor empresarial que elijas no sólo no ha mejorado sino que se ha visto restringido en los últimos años. Que los salarios han bajado, que se han despedido a muchos trabajadores y que las empresas se han ajustado el cinturón sí parecen hechos que puedan justificar por si sólos el aumento de nuestras ventas exteriores.

La conclusión es que nuestro modelo productivo y sobre todo empresarial no parece haber cambiado. Sólo se ha adaptado temporalmente a unas circunstancias adversas que requerían exportar para sobrevivir. ¡Viva el mercado nacional, muerte a las exportaciones!


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