17 abril, 2013

¿NOS SACARAN LAS EXPORTACIONES DE LA CRISIS?

 Las empresas necesitan exportar,
pero ni creen en ello ni saben lo que conlleva



exportación, estrategia de internacionalización
Hoy rescato un par de artículos de fondo que me han llamado la atención en las últimas semanas que dan para un par de buenas reflexiones: 

Tal y como viene ocurriendo en los últimos años se nos llena la boca con la exportación. Es cierto que las exportaciones ya son el motor actual de la economía española,  acaparando un 33% del PIB. Se trata de un récord histórico y refleja un aumento de más de diez puntos respecto a 2009.

En términos absolutos España ha alcanzado casi los 200.000 millones de euros anuales, y, sobretodo, el ritmo de crecimiento de nuestras exportaciones, es del 3,8% (después de haber crecido un 13,5% en 2010 y otro 7,6% en 2011); superando el crecimiento de las exportaciones de China, la primera potencia exportadora mundial.



La causa de esta mejora en la competitividad española se basa indudablemente en el factor trabajo. Los costes laborales por hora se han reducido gracias a las discutidas, probablemente discutibles, medidas liberalizadoras del gobierno. La productividad por hora también ha aumentado (el PIB por hora trabajada ha subido un 8% desde 2008, muy por encima de la media de la UE) y en España, pese a la creencia popular, seguimos siendo uno de los países que más horas trabajamos al año.

Hasta aquí la versión oficial que día tras día se lee en la prensa. Sin embargo cuando se baja al ruedo a vender servicios de internacionalización a las PYMEs de este país rápidamente se da uno cuenta que la razón última de esta fiebre exportadora es mucho más simple e instintiva: necesidad.

Pero, ¿es sostenible esta situación a largo plazo?
Pretender mantener el factor trabajo como eje de nuestra ventaja competitiva no es la opción más inteligente. Sí, echamos muchas más horas que la media europea, pero debe ser que nos pasamos el tiempo hablando de fútbol y chismorreos porque nuestra productividad es mediocre. Por lo tanto esta estrategia es sólo pan para hoy. 

La elasticidad de nuestras ventas exteriores, fácilmente sustituibles por competir en precio, no auguran un futuro resplandeciente. Pero claro, a ver cómo le explicas ésto a un tejido empresarial que en su inmensa mayoría no ve más allá del mes que viene dada su situación de penuria.

Las medidas para paliar esta situación a las que hacen referencia la prensa suelen ser rediseñar el tejido empresarial para producir bienes con una demanda poco elástica, facilitar el acceso al crédito, y adicionalmente crear sinergias y alianzas entre las PYMES para lograr economías de escala y disfrutar de un mayor poder de negociación por parte de nuestras PYMEs, estadísticamente muy pequeñas.

En paralelo otras medidas mencionadas deberían ir dirigidas a integrar los distintos esfuerzos que se realizan para que la imagen de marca de prestigio que se pretende crear de nuestros productos realmente se consolide.

Pero, sobre todo, la clave para que nuestra balanza comercial sea positiva en el largo plazo es fomentar la cultura exportadora. Tenemos que salir fuera por defecto, no como excepción. Las empresas españolas se han visto obligadas a encontrar nuevos mercados para compensar el desplome de la demanda interna. 

En España ya había antes de la crisis empresas competitivas con potencial para exportar que simplemente no se planteaban hacerlo, por falta de cultura, de estrategia, de ambición, de formación, y fundamentalmente, porque no tenían necesidad de hacerlo. 

Eso tiene que cambiar y está cambiando, pero si en España exportar rima con necesidad, ¿qué pasará cuando la situación interna mejore?



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