17 julio, 2012

JAPON: BRILLANTE FUTURO PARA LAS ENERGIAS RENOVABLES

Nota sectorial sobre las energías renovables en el mercado nipón

La transición en el modelo energético japonés tras la debacle nuclear genera oportunidades para las energías renovables.

Eduardo Peña, Director de Argos Consulting Japón nos muestra en esta breve nota sectorial las implicaciones que están teniendo la parada de los reactores nipones. A día de hoy tan sólo uno de los cincuenta y cuatro ha vuelto a ponerse en marcha. Situación que choca con el proyecto, confirmado en 2010, de construir 14 nuevos reactores en los siguientes 20 años.

Actualmente las medidas adoptadas han sido aumentar la producción de las centrales térmicas, recortar suministro a los grandes consumidores y lanzar una campaña, exitosa, de consumo responsable.

Por otro lado la inclusión con fuerza de las energía renovables es un hecho. Con tan sólo un 1% en el mix energético actual, ya en agosto del año pasado se firmó un decreto en el parlamento para la compra de energía procedente de fuentes limpias. Sin embargo en esta ocasión los políticos han ido por delante del mercado, que aún intenta adaptarse a un tipo de energía en el que Japón tiene muy poca experiencia. El río baja por ahora revuelto...


Nota sectorial Energias Renovables en Japón


En línea con estas reflexiones de Eduardo Peña el pasado día 4 el periódico The Japan Times publicaba la noticia "Japón se convertirá en el segundo mercado solar".

En él se describe el tsunami, esta vez de fabricantes de paneles solares, que ha alcanzado Japón. Con subvenciones en forma de compra de la energía producida de forma limpia a un precio tres veces superior al actual todos las grandes compañías, incluidas las alemanas e italianas (los dos mayores mercados hasta ahora) están lanzándose a construir enormes parques fotovoltaicos. La competencia china (ya primer mercado mundial) y surcoreana será sin embargo difícilmente sobrepasada.

Por otro lado los críticos denuncian la opacidad de un mercado, que ha fuerza de crecer mucho y deprisa se vuelve en contra del usuario final, que es quien acabará pagando el enorme coste de esta aventura.

Como conclusión se abre una ventana de oportunidad en un mercado hambriento de energías limpias, en el que España, por cierto, algo tendría que decir.



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