09 abril, 2012

DESMANTELAMIENTO DE LAS REDES EXTERIORES DE LAS AUTONOMIAS

El IVEX valenciano anuncia su reintegración total
en la red estatal de oficinas extranjeras

El pasado lunes día 2 el Instituto Valenciano de la Exportación anunció el desmantelamiento completo de sus oficinas internacionales y el traspaso de sus representantes a las distintas oficinas nacionales en cada uno de los países en los que opera. El diario Expansión lo tituló "Las oficinas comerciales valencianas se integran en el ICEX" y La Voz Libre "Once 'embajadas' en Sao Paulo: un ejemplo más del despilfarro autonómico"

Este asunto me parece relevante y desde este blog le he hecho un seguimiento regular desde el inicio del Exportador Digital. 

Los organismos regionales han sido hasta la fecha una pata muy importante en la estrategia española de impulso a la internacionalización de nuestras empresas; relevancia que en los últimos años se está viendo puesta en entredicho ante la ingente cantidad de recursos que consumen, la ineficiencia que generan (las ya mencionadas 11 oficinas en Sau Paulo) y el descrédito que ocasionan a la marca España.

Como ya avanzamos en enero la propuesta del Estado de aunar todas las oficinas regionales en el extranjero causó un revuelo generalizado en las autonomías, que fueron incapaces de aunar criterios. Sin embargo la decisión adoptada por el IVEX, sin duda uno de los organismos con más peso y tradición regionales relanza esta polémica. Y digo bien polémica porque bajo la superficie de cohesión y coherencia comercial que significa  aunar esfuerzos éste que te escribe no puede evitar hacer una serie de reflexiones en voz alta.

Si tan bueno es, ¿por qué no lo hacen el resto de autonomías de forma total e inmediata? Es más, ¿por qué se crearon estas oficinas en primer lugar?

A nadie se le escapa la calamitosa situación financiera de la Comunidad Valenciana, probablemente una de las más tocadas por la crisis económica. ¿Es ésta la única razón para quitarle a un organismo con tanto prestigio como el IVEX el que seguramente sea su mayor activo? Trece oficinas comerciales en los mercados mundiales más importantes son muchas oficinas a desmantelar. ¿Es este un hecho aislado que no acarreará mayores consecuencias, o la mecha que acaba de encenderse del polvorín de los organismos autonómicos?

La trascendencia de este movimiento es, desde mi punto de vista, más importante de lo que a simple vista parece. Me parece que es una batalla Estado-Autonomías en la que se dirime el poder económico (y político) de cada contendiente. Atención, la guerra se hará mucho más sangrienta con las dos batallas que están al caer: Sanidad y Educación.

Volviendo sobre el tema central, ¿qué sentido tiene la integración, por no decir la existencia, de un representante regional en una oficina de carácter nacional? Es evidente que ninguno.Personalmente apostaría por una especialización no geográfica (por regiones) sino sectorial. Es decir potenciar y ampliar la figura, ya existente del Analista de Mercado, y que éste sea de donde tenga que ser con tal de que sea bueno. Las oficinas comerciales tampoco se salvan de la duda sobre su capacidad para llevar a cabo este importante ajuste.

Recorriendo hacia atrás la estructura de los organismos regionales, ésto nos llevaría a la conclusión de que si no contasen con oficinas en el extranjero y tampoco con becarios, tampoco necesitarían costosos cursos de homologación, formación ni selección. ¡Ahora sí que estamos ahorrando recursos!

Llegados a este punto nos quedarían dos opciones: desaparición completa de los organismos o mantenimiento de una estructura muy simplificada. Esta última tendría como mucho dos funciones: promoción del comercio exterior en el tejido empresarial regional y a lo sumo, si todavía quedan fondos, la gestión de un sistema de servicios subvencionados de ejecución de acciones en la propia red de oficinas nacionales (OFCOMES) o mediante redes homologadas de consultores en destino. Este último caso te sonará si me estás leyendo desde Murcia, no invento nada nuevo.

En definitiva el modelo actual es ineficiente y no apoya todo lo bien que debiera a las empresas. Hay alternativas que hay que valorar ya.


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