21 marzo, 2012

LAS PYMES FRANCESAS NO SABEN EXPORTAR

Porqué las empresas francesas no se internacionalizan

Hoy voy a hacer un breve repaso a la realidad exportadora de nuestro vecino del norte; competidor pero también mayor comprador de nuestras ventas internacionales.

La web francesa Cadrexport, especializada en la búsqueda y selección de puestos directivos relacionados con las internacionalización de empresas entrevistaba recientemente a Robert Haehne, consultor especializado, sobre las razones detrás de la falta de internacionalización de las PYMEs francesas y el continuo deterioro de su parte del comercio mundial.

Me parece interesante aportar a los lectores del Exportador Digital la visión de un especialista sobre el rendimiento y las barreras que frenan a las empresas de la considerada sexta potencia mundial para ayudarnos a entender y comprender mejor nuestro entorno cercano.

La primera impresión que transmite la entrevista es la admiración que despierta Alemania y sus PYMEs, que son tomadas como referencia a lo largo de todo el reportaje.

El factor determinante de las pequeñas empresas francesas es que son las empresas de un hombre, un sólo individuo que marca la gestión y su destino de forma unilateral. Y el problema es que el empresario medio francés no tiene la voluntad ni atrevimiento y le sobran complejos a la hora de salir fuera. Nada menos que el 70% estima que no tienen capacidad para exportar y que la internacionalización no le aportaría nada a su empresa.

Los empresarios franceses no sólo le dan una prioridad absoluta al mercado nacional, sino que además tienen un concepto anticuado de la exportación "a la antigua usanza" sin valorar las consecuencias que produce la globalización.

¿Falta de cualidades para exportar? No, Francia es capaz de competir en cualquier sector, más allá de la gastronomía el lujo o la moda; se trata por la tanto y de manera evidente de barreras culturales.

Robert Haehne señala igualmente la ineficacia de las políticas de apoyo e impulso gubernamentales, que no han conseguido si quiera impedir que 20.000 empresas francesas hayan dejado de exportar desde el año 2003. Cierto es que Francia ya sólo puede exportar productos o servicios con un alto valor añadido: diferenciados e innovadores. Empresas galas con cualidades existen, pero simplemente no se lanzan, lo que está haciendo que las empresas francesas que exportan cada vez lo hacen mejor; pero no aumentan en número.

Como conclusión se puede afirmar que las posibilidades de exportar de una empresa pequeña o mediana francesa son directamente proporcionales al nivel de gestión, formación y experiencia de su dueño y máximo responsable; que debe ser el primero en creer en sus posibilidades:

  • poniendo todos los medios a su alcance
  • aprendiendo constantemente, pidiendo ayuda y sabiendo apoyarse en organismos o empresas para conseguirlo
  • no parando hasta conseguirlo
  • perfeccionando su estrategia y reproduciéndola en otros mercados con las adaptaciones correspondientes

Personalmente me ha parecido un artículo muy interesante para conocer la realidad exportadora francesa, referencia para España en muchos sectores y sobre todo para ver las enormes similitudes que hay entre los dos países. Nuestro país sin embargo ha contado hasta hace cinco años con un enorme handicap: un mercado enormemente expansivo, fácil, donde todo se vendía y que permitía la mediocridad en la gestión empresarial. Excesivos años de estrategias cortoplacistas, de poco riesgo y grandes beneficios caldo de cultivo de mentalidades alejadas de las necesidades que requiere la internacionalización; tal y como la experiencia francesa hoy vuelve a recordarnos.


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