13 enero, 2012

VIENEN CURVAS PARA EL TREN CHINO

Las dudas sobre la economía china se extienden

Hoy me hago eco del artículo de Robert J. Samuelson en el Diario Siglo XXI sobre las crecientes dudas que genera la economía del gigante asiático y las eventuales consecuencias que su descarrilamiento podrían conllevar a nivel interno y mundial.

El escritor señala que conforme a su tamaño cualquier tasa de crecimiento no es válida para el gigante asiático. Por debajo del 8% en las circunstancias actuales acarrearía un serio problema de paro y descontento social; que llevaría al gobierno a cerrar aduanas en un movimiento de proteccionismo de libro. Evidentemente los efectos sobre la demanda mundial y la caida de la producción a nivel mundial serían muy importantes.

Los dos ejes de crecimiento de China en las últimas décadas han sido las exportaciones y el consumo interno, fundamentalmente la construcción.

El primero se ve afectado por una Europa renqueante y unos Estados Unidos debilitados, son dos principales clientes. Independientemente de que China ya se centre en otros pastos más verdes, los mercados emergentes, sus exportaciones se verán mermadas en el medio plazo. El diario Finanzas titulaba esta semana precisamente "Las exportaciones chinas pierden fuelle y el superávit baja un 14,5%" el artículo sobre este aspecto.

La vivienda, el segundo factor, puede ser la clave que incline la balanza en un sentido u otro. Lleva años siendo el refugio de los ahorradores chinos, que con unos tipos de interés por debajo de la inflación y una bolsa manipulada no han visto otro camino que lanzarse a comprar casas en un mercado liberalizado. De la consecuente burbuja inmobiliaria, de la importancia de este sector (un 10% del PIB chino) y del efecto arrastre que tiene no somos ajenos en este país, consecuencias que trae su caída libre incluidas. Esta situación aplicada al contexto chino sería un mazazo a la economía mundial de consecuencias imprevisibles.

Esta compleja situación la resume Samuelson así: "El problema reside en que la desaceleración global amenaza a la exportación y los excesos de la vivienda amenazan a la inversión"
Si china no potencia su consumo interno lo suficiente intentará crecer aumentando su voracidad exportadora, con el consecuente crecimiento del paro en otras partes del mundo. Esta nueva orientación no es rápida en un país de más de 1.200 millones de habitantes, ¿lo conseguirá a tiempo?


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