11 enero, 2012

LOS ORGANISMOS REGIONALES PREFIEREN SEGUIR INDEPENDIENTES

Desconcierto generalizado ante la oferta de centralización 
de servicios en las embajadas y consulados españoles

Lejos de una respuesta unánime, la oferta lanzada recientemente por el Ministerio de Exteriores para agrupar los servicios de las Comunidades Autónomas en las instalaciones de embajadas y consulados, ha generado el desconcierto entre los responsables autonómicos.

La sensación que se percibe es que el Ministro José Manuel García-Margallo ha recibido diecisiete respuestas distintas.



Así por ejemplo Castilla y León ha aceptado la propuesta, pero sólo parcialmente; ya que serán siete de un total de diecisiete las oficinas de representación comercial que la Junta castellano-leonesa pretende reintegrar en las oficinas nacionales comunes. Se argumenta que las diez restantes no generan gasto de alquileres, ya que se tratan de espacios cedidos por cámaras de comercio o entidades financieras. Razonamiento extraño, sinceramente cuesta pensar que nadie ceda nada gratuitamente en los tiempos que corren.

Pasemos al caso de Murcia. Su gobierno cuenta con una red de 27 oficinas en el exterior, que va a mantener íntegramente porque "no supone ningún coste para la Administración y el contribuyente". La estructura del Instituto de Fomento (INFO Murcia) se base en acuerdos con consultoras privadas en destino a las que se subcontratan las acciones. INFO Murcia se encarga de seleccionar a estas consultoras y garantizar su prestancia, prescribir sus servicios ante las empresas regionales y subvencionar parcialmente el precio que éstas pagaban hasta que se acabaron los fondos en abril de 2011. Ahora al no haber subvención se entiende que no hay coste.

Por último está el caso de Galicia, que ni reduce sus oficinas ni mantiene su número, sino que continúa con su proyecto de creación de una red propia, Rede Pexga, que en 2013 contará con presencia en 14 países.

Como conclusión parece que han cambiado las formas, pero el fondo sigue intacto. Independientemente del elogiable ahorro de costes por parte de las Autonomías que produciría la centralización de servicios el problema  real no se ataca, que es la unificación de la marca España en el exterior. Algunos argumentarán que se trata de un paso en la dirección adecuada, y es cierto, pero en mi opinión o se hace bien a la primera y de golpe o son sólo paños calientes. 

Imaginemos por un momento que todas las Autonomías actuasen desde las embajadas y consulados, pero que sin embargo trabajasen de forma independiente, con despachos separados. ¿Tendría sentido organizar un evento de alimentación para Andalucía, para que dos semanas más tarde se organizara otro igual para las empresas navarras? ¿Sería lógico, y eficaz, mantener bases de datos (importadores, agentes, etc) separadas?

Por otro lado también hay que descartar el factor político, que no parece tan relevante en este caso: tanto el Ministerio de Exteriores como las tres autonomías están gobernadas por el mismo partido. Y tampoco hay elecciones regionales a la vista (con la excepción de Andalucía) que justifiquen, de forma electoralista, la decisión de mantener oficinas regionales propias.

Y para acabar me queda la duda de si la situación contraria arreglaría algo. Si hipotéticamente todas las regiones españolas dijesen que sí y se trasladasen a las embajadas y consulados. ¿Habría sitio físico y medios suficientes para todas? ¿Habría un responsable y jefe común por encima que coordinara y asesorara a los distintos delegados? Tampoco hay que olvidar que una de las razones por las que las Autonomías fundaron sus propias redes de oficinas en primer lugar fue el trato que recibían en las  embajadas.

La precariedad y la falta de medios que sufrían en las embajadas les impedían atender correctamente las consultas de las empresas de la región a la que representaban. ¿Ha cambiado esta situación y se han preparado las embajadas o volveremos a la escena del camarote de los hermanos Marx?