18 octubre, 2011

CONFEDERACIONES EMPRESARIALES: ESTOCADA A LAS CAMARAS

Las Confederaciones se perfilan como líderes en la internacionalización de empresas

El pasado día 13 el diario El Economista hacía un repaso general de la situación catastrófica por la que pasan no sólo las Cámaras de Comercio, sino el efecto contagio que éstas han tenido sobre las Confederaciones de Empresarios y sindicatos, que también han empezado a reducir personal de forma drástica.
La situación de las Cámaras ya la publicamos recientemente en el artículo Despidos masivos en las Cámaras de Comercio del pasado 30 de septiembre.

Sin embargo la extensión que El Economista hace hacia otros organismos sirve para sacar a colación la situación de las Confederaciones de Empresarios, sobre los que aún no había hecho ningún comentario.


Tradicionalmente enemistados con las Cámaras de Comercio por el solape de competencias que han mantenido y la desigual forma de financiación con la que contaban ambas instituciones; parece que las Confederaciones de Empresarios, en sus distintos niveles geográficos y sectoriales, podrían ser uno de los grandes beneficiados de la pérdida de poder de las Cámaras.

Como buen ejemplo podemos tomar el apoyo a la internacionalización de las empresas, sobre el que habría que señalar dos aspectos importantes. Por un lado las asociaciones nacionales sectoriales (parte de la Confederación de Empresarios) llevan ya años colaborando con el ICEX, que reconoce en ellos a un magnífico interlocutor, representante de las empresas que integran estas asociaciones; a la par que máximo conocedor de su sector y buena cadena de transmisión para sus políticas de  apoyo.

Por otro lado también es señalable la buena sintonía que las ramas regionales de la Confederación de Empresarios suelen mantener con los organismos de internacionalización de los gobiernos autonómicos. Los sectores más preponderantes en cada región han contado, al menos hasta cuando ha habido recursos, con el apoyo explícito de sus comunidades para hacer sus "pinitos" fuera de nuestras fronteras.

En ambos casos estas prácticas de los empresarios chocaban con las actividades de las Cámaras, que siempre han tenido que darle un carácter multisectorial a sus actividades de promoción exterior para no entrar en conflicto con las confederaciones.

La situación que se dibuja a partir de ahora es muy favorable a las Confederaciones de Empresarios, que van a quedar como los grandes, por no decir los únicos, representantes de las empresas.

Por si fuera poco el previsible cambio de color político a partir del 20-N también juega a su favor. Por lo tanto podemos afirmar con poco margen de error que este organismo va a tener mucho que decir en la internacionalización de nuestras empresas en los próximos años.